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Poco se podía imaginar el vecino de San Mateo de Gállego que
los dos hombres que caminaban hacia él por la plaza del Ayuntamiento acababan
de atracar la sucursal de Ibercaja. "¿Y esa capucha? ¿Es carnaval
o qué?", preguntó con sorna. La respuesta ya le dio alguna
pista de lo que estaba pasando. "Tú tranquilito y quieto ahí",
le dijeron. De repente, alguien gritó "¡Alto, policía!".
Se oyó un disparo y los delincuentes echaron a correr. Todo había
empezado unos minutos antes. Eran las 13.15 en la calle del Puente cuando dos
individuos altos y de complexión delgada que ocultaban sus rostros con
pasamontañas irrumpieron en la oficina de Ibercaja aprovechando que en
ese momento no había clientes. Los atracadores, que iban armados con pistolas
y en todo momento se mostraron muy violentos, pidieron a uno de los tres empleados
que abriera la caja fuerte. | | El
trabajador les advirtió de que el local contaba con un dispositivo de apertura
retardada. Entonces, uno de los delincuentes le dio un fuerte golpe con su arma
en la oreja provocándole una pequeña brecha. Después, encerraron
a los tres empleados en un despacho y salieron de la sucursal llevándose
una cantidad de dinero todavía no determinada de la ventanilla de atención
al público. Sin quitarse los pasamontañas, los atracadores se
alejaron de la sucursal caminando tranquilamente hacia el Ayuntamiento. Una vez
en la plaza, se toparon con el vecino que se dirigió a ellos. El grito
de "¡Alto, policía!" provino de otra persona que, al verles
las pistolas, no supo reaccionar de otra manera. | |
| "Yo
estaba en mi despacho hablando por el móvil cuando he oído ruidos
en la calle y me he asomado al balcón -contó el alcalde de San Mateo,
Jesús Villagrasa-. Entonces he visto lo que pasaba, he colgado y, mientras
bajaba por las escaleras, he llamado a la Guardia Civil". El agente que le
atendió le dijo que en ese momento había una patrulla en la localidad.
Pocos minutos después, empezaron a oírse las sirenas. "Al
salir a la calle justo, me ha dado tiempo para montarme en mi coche y seguir a
otros dos vecinos que iban detrás de ellos", dijo el primer edil.
Los delincuentes habían huido en di-. rección a la iglesia,
pero cuando el grupo perseguidor llegó allí ya se habían
esfumado. | | "Seguro
que había alguien esperándoles o que tenían algún
coche aparcado -aventuró Villagrasa-. También puede ser que se hayan
metido por detrás de la iglesia y hayan llegado hasta la zona en la que
ya no hay precipicio y se puede bajar hacia el río por un talud".
La vegetación de la ribera del Gállego podría haberles ayudado
a ocultarse. El alcalde y los otros dos vecinos esperaron a que se les uniera
más gente. "Un hombre ha venido con un perro grande y entonces hemos
estado buscándoles durante media hora más o menos, pero no hemos
tenido suerte", lamentó Villagrasa. | |
| Tanto
el edil como diversos testigos de los hechos explicaron que el disparo que se
oyó en la plaza del Ayuntamiento no sonó muy fuerte. "Creemos
que las pistolas eran de fogueo", apuntaron. No obstante, fuentes de la Delegación
del Gobierno no pudieron confirmar ese extremo. | | "Podría
ser así, pero no hay nada seguro", indicaron. Tampoco se pronunciaron
sobre la posibilidad de que uno de los delincuentes pudiera estar relacionado
con el atraco que sufrió el pasado 19 de octubre el bar-restaurante Los
Llanos de Zuera. | |